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Ataque Fallido a Monte Perdido
(1 & 2 DE DICIEMBRE DE 2004)
49 horas y 1500 km después, lo tenemos claro: - Monte Perdido es mucho Monte Perdido, sobre todo en invernales -
En esta ocasión me acompañaba mi grandísimo amigo Carlos, un paracaidista amante del senderismo y las mujeres! Festero como nadie y amigo como pocos. Espero que lo conozcáis en futuras rutas por Sierra Nevada.
Salimos de casa el 1 de diciembre a las 2:00 de la madrugada siguiendo la ruta planeada; Alicante - Valencia - Sagunto - Teruel - Zaragoza - Huesca --> "Piris". Al pasar por el puerto del Monrepós en la Sierra de Guara pudimos contemplar parcialmente nuestra gran cordillera. Al poco pudimos diferenciar la silueta característica de las 3 Sorores junto a las 3 Marías.
La 1ª foto que hice fue en el puerto de Cotefablo, entre Biescas y Torla. Como veis los colores del otoño se mantienen gracias a los robles (Quercus pubescens). La nieve escasea.

Al poco tomamos el cruce a Torla y quedamos maravillados (como siempre) por la pintoresca figura del pueblo, rematada al fondo con los imponentes farallones del Mondarruego.

Cogemos la carretera que lleva al Parque y a media altura, parada obligada para ver la Cascada de la Tamborrotera.

Al llegar al Parking, nos recibe el hielo en el camino y las hayas (Fagus sylvatica), y por supuestísimo, el Tozal del Mallo (2254m), sueño de muchos escaladores y uno de los emblemas del Parque.

Al caminar por este tipo de bosques, te da la sensación de que en cualquier momento, al girarte, vas a ver a David el gnomo salir de entre un tocón de haya.

Pero no es con David con quien nos encontramos, sino conmigo.

Fijaos que pedazo de ejemplar de haya. Las de este porte se encuentran más fácilmente al inicio del camino que en el propio bosque de hayas. En el bosque, al estar tan próximas crecen altas y delgadas para competir por la luz del sol.

La primera de las cascadas que vemos en el camino, la de Arripas. Junto al mirador hay una fuentecilla que en esos momentos salpicaba agua "congelada" sobre hojas de haya y ramitas de abeto (Abies alba), proporcionando unas curiosas imagenes


Echando la vista atrás, la Sierra Lomenas con un bonito aspecto invernal.

Cogiendo una bifurcación señalizada, llegamos a la Cascada de la Cueva, quizás no tan espectacular como la Cola de Caballo, pero a mi parecer, más bonita!

Y la siguiente que encontramos es la Casada del Estrecho. Si vais a verla en primavera, notaréis que hacerle fotos es complejo, pues lleva tanta agua que genera una gran cantidad de aerosoles que salpican brutalmente la lente de la cámara.

En aproximadamente una horita más, encontramos la gran maravilla vegetal de Ordesa, el Bosque de Hayas. Lo cierto es que en invierno es un poco triste (cuando no hay nieve), pero chachos, esperad a verlo en el resto de estaciones, especialmente en otoño. Las tres siguientes fotos son también del Bosque de Hayas.




Esta es la manera más fácil de hacerse un "piercing". El carámbano de hielo perfora la lengua en su caída y además hace las veces de analgésico.

Y llegamos al espectáculo monumental: Las Gradas de Soaso, un sinfín de escalones de piedra surcados con violencia por el río Arazas. Un lugar para perder al menos media horita haciendo fotos y deleitándonos con su belleza.

Ni la mejor de las fotos es capaz de reflejar con fidelidad la magnitud y hermosura de este lugar.

Un detalle de uno de los escalones.

Y otro de las diferentes fases del agua; líquida y sólida.

Lo bueno se acaba, los últimos escalones de las Gradas.

Al salvar el desnivel de las Gradas, entramos en el valle glaciar en sí. Fijaos en la carita del Perdido entre las nubes, cómo se destapa para pavonearse!!!

Aquí tenéis la montaña calcárea más alta de Europa, Monte Perdido (3355m). La verdad es que como Europa crece a toda leche, ya no se si sigue ostentando este récord,.... lo mismo es el Elbrus o yo que sé.....

Y este es el valle que domina, el de Ordesa. Valle glaciar por excelencia, con la típica sección en "U", fruto del avance de la lengua del glaciar por el valle. !Qué tiempos aquellos en los que el hielo cubría, entre otros, el Valle de Ordesa!

En el Arazas seguimos observando la preciosa dualidad hielo-agua.

Al fondo del valle, en el Circo de Soaso, encontramos a su majestad la Cola de Caballo, en esta ocasión escasa de agua y circundada de colores más bien pardos. El siguiente día será otro cantar.....

La cola y los protagonistas

Mientras superamos la pedrera que lleva a las Clavijas de Soaso, nos percatamos de que alguien nos observa, es un sarrio (Rupicapra pyrenaica ssp. pyrenaica), uno de tantos que veríamos.
